La regla de oro: de más líquido a más denso
El principio es simple: aplica primero las texturas más ligeras y acuosas, y termina con las más densas y oleosas. Las texturas ligeras no pueden penetrar a través de una crema espesa, pero al revés sí funciona.
Rutina de mañana, paso a paso
- Limpiador suave: retira el sebo de la noche sin resecar.
- Tónico o esencia (opcional): prepara la piel.
- Sérum de vitamina C: antioxidante, protege del daño diario.
- Contorno de ojos (opcional).
- Hidratante: sella la hidratación.
- Protector solar SPF 30+: el paso más importante. Nunca lo saltes de día.
Rutina de noche, paso a paso
- Doble limpieza: primero aceite o bálsamo (retira maquillaje y SPF), luego limpiador en gel.
- Tónico o esencia (opcional).
- Tratamientos activos: retinol, exfoliantes químicos o sérums según tu objetivo.
- Hidratante o crema de noche: repara mientras duermes.
¿Y si solo quiero lo básico?
Una rutina mínima eficaz es: limpiar, hidratar y protección solar de día; limpiar e hidratar de noche. Con eso solo ya cuidas tu piel mejor que la mayoría. Lo demás son extras según tus necesidades.